Cumplí mi sueño de ser educadora y realizo esta profesión como una misión de vida: Nancy Pasillas


Originaria del municipio Rincón de Romos, Aguascalientes, Nancy Iliana Pasillas Rodríguez, al igual que sus padres, ambos docentes, eligió al estado de Zacatecas para trabajar por la educación de las niñas y los niños.

Desde muy pequeña, supo que, de grande, quería ser como su mamá y como su papá; él, un ejemplar profesor de secundaria, y ella, una amorosa y dedicada educadora.

Con apenas 21 años de edad, en el año 2006, Nancy inició su carrera profesional cuidando y atendiendo a niñas y niños de educación inicial en los Centros de Atención Infantil (CAI).

Siete años más tarde y gracias a su formación, profesionalización y preparación constante, logró obtener un lugar en educación preescolar.

En este camino, Nancy estudió las licenciaturas en intervención educativa y educación preescolar en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), psicología en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), y algunos posgrados, cursos y diplomados que le han permitido adquirir más y mejores herramientas para desempeñar su trabajo profesionalmente.

Antes de que Nancy llegara al Jardín de Niños Tillolí, en Guadalupe, donde labora actualmente, pasó por algunas escuelas de los municipios Río Grande, Fresnillo y Genaro Codina, donde conoció a personas muy destacadas en la educación, que dejaron en ella huellas imborrables.

Uno de los recuerdos más presentes que tiene de su padre, el profesor Hilarión Pasillas Picazo, es que siempre lo veía estudiando y preparándose para ser mejor maestro cada día.

De su mamá, la maestra Teresa Rodríguez Ruiz, heredó la ternura y paciencia con las que enseña a las niñas y los niños. Nancy siempre escucha lo que sus niños tienen que decir; “los niños son nuestros maestros, son muy inteligentes y podemos aprender mucho de ellos”, refirió.

Nancy es una mujer que nunca se está quieta, a pesar de que en casa tiene a dos hijos, de 6 y 7 años de edad, se da un espacio para buscar cursos y talleres que le permitan saber más; así fue como aprendió lengua de señas, para trabajar la inclusión en el jardín de niños.

“Me gusta enseñar a mis alumnos sobre la inclusión, el respeto y el amor a nuestros semejantes, pues, en cualquier momento, puede llegar al centro escolar un niño o una niña con una condición diferente y también debemos darles una educación digna”, expresó.

Consideró, además, que las niñas y los niños con debilidad auditiva, autismo, Trastorno por Déficit de Atención (TDA) o cualquier otra condición deben desarrollarse igual que los demás y aprender en un espacio digno y con una atención diversificada.

Por ello, la maestra Nancy les enseña lengua de señas, los números, el abecedario, “hola”, “adiós”, “¿cómo estás”, su nombre… con la finalidad de que tengan bases y apertura para recibir a un compañerito nuevo.

Ella misma ha atendido niñas y niños con hipoacusia (debilidad auditiva), de ahí su interés por aprender lengua de señas, porque quiere dar la mejor educación a sus niños y niñas.

Nancy es una educadora que cree firmemente que, desde las aulas, se pueden hacer grandes cambios que impacten en la sociedad, enseñándoles a tolerar, respetar y aceptar.

Nancy aseguró que, todos los días, el docente tiene la oportunidad de aprender y ver su trabajo como una misión, cuestionar qué les está enseñando a sus alumnas y alumnos y qué se van a llevar para la vida.

“Yo cumplí mi sueño de ser educadora y, hoy en día, no lo veo sólo como un trabajo, sino como una misión de vida”, dijo.

A sus 39 años de edad y con más de una década frente a grupo, Nancy sabe que ha cumplido su sueño de ser educadora; sin embargo, “el camino no termina aquí, me sigo preparando y sigo soñando con ser mejor, de la mano de mis alumnas y alumnos”, finalizó.

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